Payaso PsicoGuay

¿Por qué no creo en la Psicología Positiva?

 

Antes de comenzar a leer mi post, quiero aclarar -para que lo sepas, como lector/a de este mi/tu blog- que no soy Psicólogo. Si bien es cierto que estudié dos años de esta carrera, lo dejé... y vaya por delante, que este post no tiene nada que ver en contra de los Psicólogos o la Psicología, es más bien sobre -y tampoco en contra, como tal- la Psicología Positiva, y esa vertiente pseudo-psico-fantástica que predica el hecho de estar siempre positivo, siempre feliz, aunque estés de mal humor, triste o con ganas de pocos amigos... Como siempre, en última instancia, decide y obra en consecuencia.

No creo en la psicología positiva...

Hoy es un día de esos en los que piensas "si lo llego a saber, no me levanto de la cama".

Se te han acabado las vacaciones... ahhh, salvo que te guste lo que haces, el regreso al despacho es chungo. No es mi caso, a mi me encanta lo que hago. 

¿A ti no..? Siempre puedes cambiarlo. Pero volvamos al tema. Tristaco, cabreada, mosqueado, de todo menos contenta...

Vamos, una bazofia de día ¿no? Nada sale bien, malas caras en la oficina, tienes que presentar papeleo y te toca el funcionario que se va a almorzar cuando llegas tú, te topas con el típico o típica gilipollas que no ve los STOPs ni los "ceda el paso" y fundes el claxón, etcetcetc.

Lo que viene siendo un día de mierda.

Ok. No pasa nada. Para eso se inventó la Psicología Positiva (en adelante, P.P., para abreviar).

O una versión supermegamoderna, de "al mal tiempo buena cara".

La mala noticia es, que si estás de mala leche, triste o con ganas de gritarle al mundo "me cago en tó lo que se menea" y no lo haces, ¡MEEEC! tu salud mental (y por extensión, salud en general) se resiente.

Eso es en lo que se basa la Psicología Positiva.

Si estás que trinas... no pasa nada. Pon sonrisa a lo Concha Velasco, y tan panch@s. ¡Ea!

Eso es la teoría. En la práctica, lo que te has guardado te va minando y te pasa como a Homer, en esta escena de un genial capítulo de los Simpson:

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No te asustes si te reconoces.
A mi también me ha pasado.

Por tanto, la P.P., dice que si te pasa algo como lo que le ocurre a Homer, debes tragártelo, y poner buena cara y una enorme sonrisa. De esas tipo Botox.

Jeta de cartón. Positividad falsa. a lo "Joker".

¿Entonces, qué se debe hacer si me pongo de mala leche
o directamente te
ngo un mal día?

¿Qué debes hacer? Vivir el momento, gestionarlo y pasará. (Sí o sí. Tenga o no solución)

Piénsalo: ¿No te has quedado mucho más tranquil@ y relajad@ después de desahogarte cuando necesitaste llorar y lo hiciste?, ¿y esa vez que soltaste un grito al cielo, y ni los mejores tenores?, ¿o cuando le dijiste NO a alguien a quien deseabas decir NO desde hace tiempo?

Ahí lo tienes. Ahhhhh. Que gusto, ¿eh?

Si te sientes mal, ¿por qué ocultarlo y relegarlo a las profundidades?

Si quieres llorar, ¿por qué no llorar?

Y por supuesto, si quieres reír ¿quién te lo impide?

Se trata de actuar, sentir y vivir la situación mediante una actitud realista, no forzada. Aquella forma en que a ti te resulte verdaderamente útil pensar, sentir y comportarte.

Así de simple y de sencillo. Y aun así, fíjate, que no lo hacemos. Por que está pululando por ahí la Psicología Positiva. ¡Yeah!

Psicología Positiva Científica (o no, eso no es problema. Pero...)

Muchos conferenciantes, compañeros coaches y terapeutas, utilizan como parte de su arsenal, la Psicología Positiva, aludiendo que tiene una solida base científica. 

En mi opinión, que tenga base científica o no, no me preocupa ya que también la tenía la vacuna del papiloma y todavía recordamos, la opinión pública en general, los problemas de salud que causó a una ingente cantidad de niñas y adolescentes. Y eso que había sido probada, estudiada y avalada científicamente.

No obstante, la P.P. ha pecado por parte de sus promotores de publicidad engañosa, en cuanto al mismo eslogan que la acompaña en charlas, conferencias y seminarios: "La ciencia de la felicidad". 

A tal efecto, hete aquí un artículo (un aficionado desmonta la millonaria industria de la 'ciencia de la felicidad'), que si bien adolece de mezclar en el mismo saco a la Psicología, el Coaching y hasta el mismísimo Ramalamadindón (nadie es perfecto), puede darte una idea de lo que digo.

Evidentemente, la mejor opción, es encontrarse en un estado de alegría, felicidad y buen rollete lo máximo posible. Pero sin forzar.

Insisto, siempre que esa sensación o esa situación se prolongue o no, sea real porque así lo vives, así lo sientes.

De lo contrario, si te sientes mal o triste un día, un momento concreto ¿qué sentido tiene aparentar estar DPM si por dentro estás que no estás? Te engañarías a ti mism@.

¿A qué ya entiendes de qué va esto de la P.P.? Puedes conseguir lo mismo con el cigarrito de la risa, y créeme, no sabría decirte cual de las dos opciones es más nociva para tu salud.

Y ahora, para finalizar este post, te dejo la reflexión con entrevista incluida al psicólogo estadounidense Dan Gilbert, sobre su "receta" de la felicidad. En algunos puntos estoy de acuerdo y en otros ni de lejos lo estoy.

Échale un vistazo y a ver qué opinas tú...

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Ya sabes que si dejas un comentario, me alegro y contesto 😉

4 thoughts on “¿Por qué no creo en la Psicología Positiva?”

  1. ¡Hola Miguel!

    Me ha gustado mucho tu post. Hemos aprendido a esquivar nuestras emociones y estados de ánimo que parece que siempre debemos sentirnos alegres, motivados y felices.

    No hay nada malo en pasar un mal día, o dos 😉 mientras no lo perpetuemos en el tiempo. Observar cómo nos sentimos permitiéndonos ser a cada instante es maravilloso porque estamos viviendo el momento presente. No hay que obviar un mal día en intentar poner un parche, sino aceptar que hoy no nos encontramos bien, observarnos para luego soltar y dejar ir…

    ¡Feliz día!

     

    [Responder]

    Miguel Aguado Reply:

    Hola María Jose.

    Muchas gracias por comentar. Celebro que te haya gustado el post.

    Coincido totalmente contigo, no pasa nada por estar ‘mal’ o sentirnos “bajunos” siempre y cuando no sea algo patológico o rozando una depresión. Ahí habría que acudir a quien consideremos profesional de la salud/mente con casi absoluta probabilidad.

    En el resto de los casos (como la mayoría) un mal día -o dos- lo tiene cualquiera, pero hay que vivirlo, gestionarlo y dejarlo pasar. Ya vendrá ese estado de felicidad y positividad no forzado.

    El pensamiento realista, el momento útil, es lo que mejor nos va a sentar. Sin duda.

    Te deseo también un feliz día y te mando un abrazo!!

     

    [Responder]

  2. Hola, Miguel:

    Estoy completamente de acuerdo contigo.
    Soy una persona positiva, optimista y trato siempre de ver el lado bueno de las cosas. Pero soy humana y tengo momentos bajos, de enfado, de negatividad…
    Canalizarlo internamente supone somatizarlo. Resultado: no gestiono bien el momento (liberar el estado) y encima tengo una afectación física.
    Hace poco que he empezado a cambiar el chip. ¡Es liberador! Como si cupiera más aire en los pulmones.

    Creo que es importante permitirnos a nosotros mismos tener momentos “malos”. Son ratos; y pasan.

    Un abrazo,
    Nuria

     

    [Responder]

    Miguel Aguado Reply:

    Hola Nuria. Muchas gracias por tu comentario.

    Efectivamente. Parece que tenemos que “vestirnos” con la careta de ‘estoy siempre genial’ aunque por dentro esté hech@ polvo, triste, o simplemente con un día de esos como los de Michael Douglas en “Un día de Furia” ¡Basta ya! Soltarlo, exponerlo, sacarlo, liberarse… como se quiera llamar, pero ¡hay que hacerlo!

    Nuestra salud nos lo agradecerá, y por ende, nosotr@s mismos.

    Enhorabuena por ese cambio. Yo también tuve que mentalizarme y cambiar el chip, o lo hubiera pagado caro… 😉

    Un fuerte abrazo!!

     

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